2024-01-31

Garbiñe Olaizola: Cada niñ@ es únic@ para nosotras y hacemos nuestras sus necesidades

Uno de los principales símbolos de la ikastola es la atención personalizada al alumnado. Prueba de ello es el servicio que se ofrece en Txiki Txoko, el servicio de atención infantil del mediodía. Nora Omaro, Idoia Gallastegi y Garbiñe Olaizola trabajan allí en el día a día. Para conocer más detalles sobre este servicio que ofrece la ikastola hemos tenido la oportunidad de hablar con Garbiñe.


¿Qué características tiene el servicio que se ofrece en Txiki Txoko?


Los niños acuden desde el aula al Txiki Txoko gracias a la ayuda de sus tutores. Para entonces, tenemos todo preparado, gracias a la ayuda de Lander. Antes de empezar a comer les acompañamos al baño, donde damos mucha importancia al lavado de manos. Organizamos a los niñ@s por niveles, y cada uno tiene su sitio fijo.
Antes de comer les preguntamos cómo han pasado la mañana, les ayudamos a conocer sus necesidades emocionales y a gestionar sus emociones. Es significativo que el rol de los propios niñ@s también cambia a veces de la clase al comedor; es decir, los niñ@s que se muestran más tímid@s en la clase a veces en nuestro rincón, al sentirse cómodos, se sienten más libres para hablar de sus emociones.

A continuación, Nora, Idoia y yo les servimos la comida. Después de comer, según las necesidades de cada niñ@, tienen diferentes opciones. Algun@s prefieren jugar en el patio, otr@s, en cambio, optan por parar dentro, la mayoría dibujando o haciendo la siesta. Los días que llueve o hace frío siempre tenemos la oportunidad de ver un vídeo dentro de la ikastola, bailar o hacer alguna otra actividad. Al fin y al cabo, lo importante para nosotros es respetar el ritmo de cada niño. Antes de volver a las aulas, los niños tienen la oportunidad de comer fruta. Por último, nosotros les ayudamos personalmente a regresar a las aulas.

¿Es igual el día a día de los 0-3 años en Txiki Txoko o hay diferencias?


Es diferente. A los 0 años se les da de comer en el propio aula. En el aula de 1 año se les da de comer a las 11 y media. Tened en cuenta que hay diferencias en el número de horas que estos niños y niñas pasan en clase (de 4 a 8 horas en cada caso). Así, algunos niñ@s se van a casa después de comer, mientras que los demás se quedan en la ikastola y suele ser su momento para dormir. En el aula de 2 años es el mismo funcionamiento, solo cambiando los horarios, así se les da de comer a las 11.45, pero todo lo demás es igual.

Además, los niñ@s de esta franja de edad tienen su cuaderno individual y los padres nos detallan por la mañana, antes de salir de casa, qué alimentos y en qué cantidades han comido, cómo están emocionalmente (contentos, tristes) y la cantidad de horas durmientes, algo que nos ayuda mucho a conocer las necesidades de los niñ@s. Lógicamente, nosotros también les damos en el mismo cuaderno todos los detalles de su marcha en la ikastola. Por lo tanto, la relación con las familias es muy estrecha y el flujo de comunicación es constante, en ambas direcciones.


¿Notáis algún avance a nivel de desarrollo en los niños a lo largo del curso?


Es muy evidente. Es importante destacar cuánto ganan los niñ@s en autonomía. Es muy motivador que se den cuenta de cómo avanzan en su desarrollo, especialmente de que se convierten en niñ@s autónomos y con alta autoestima.


¿Qué argumentos darías para reivindicar que el servicio que se ofrece a los niñ@s es personalizado?


Por un lado, porque nos adaptamos a las necesidades de cada niño y niña, y no sólo en cuanto a la comida, sino que también tenemos muy en cuenta sus necesidades de descanso y emocionales. Los propios niños, en la medida en que se hacen autónomos, saben lo que tienen que pedir y estamos muy cautos, además, en percibir esas necesidades. El objetivo final es satisfacer esas necesidades en todo momento.

Por otro lado, estamos tres educadoras (Nora, Idoia y yo misma), lo que garantiza una atención personalizada.

Por último, la comunicación ininterrumpida con familias y tutores es una de las claves de nuestro servicio personalizado. Así, si notamos algo fuera de lugar lo comunicamos directamente al tutor, y si consideramos que es grave llamamos directamente a los padres. Además de informar diariamente a los tutores y tutoras, cada trimestre enviamos un informe a los padres y madres detallando los hábitos alimenticios de los niños y niñas, su actitud coloquial, su relación con los educadores y educadoras y sus aspectos emocionales. Tengo que decir que las familias valoran muy positivamente que la información sea directa y actualizada.

En resumen, cada niñ@ es únic@ para nosotras y hacemos nuestras sus necesidades.