2024-03-06

Amelia Barquín: Las familias de origen extranjero deben sentir que el euskera es también suyo

Estamos utilizando mucho la palabra interculturalidad este curso. ¿Pero sabemos su significado y su fundamento? La próxima semana, 13 de marzo, en Azpeitia, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea (HUHEZI) y la Mancomunidad de Municipios Vascos (UEMA) han organizado una conferencia sobre “Los hijos de los inmigrantes y el euskera en nuestro pueblo. Pensemos juntos “. Para profundizar en un tema tan complejo, hoy hemos tenido la oportunidad de hablar con uno de los impulsores y promotores de esta sesión. Su nombre es Amelia Barquín, que imparte Educación Intercultural en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea.

¿Qué razones vieron para poner en marcha un proyecto que aborda el tema de la interculturalidad?

Las claves son las palabras que aparecen en el título del proyecto. Hemos visto los cambios que se han producido en el paisaje humano de Euskal Herria en los últimos 25 años, con la llegada de habitantes de diferentes partes del mundo. Normalmente se trata de gente que no sabe hablar euskera y no es fácil atraerlos a este idioma. Esta situación de partida plantea como reto cómo seguir viviendo en euskera, sobre todo en los municipios de UEMA, si se trata de familias y padres que no saben hablar euskera: cómo comunicarse con ellos, cómo informarse, cómo facilitar su participación… desde el desconocimiento del idioma.

La situación no es nada fácil y surgen malentendidos y pequeñas preocupaciones por ambos lados. De los municipios de UEMA, Zaldibia fue el primer lugar en comprobar esta situación. Una vez hecho el diagnóstico, la pregunta era: ¿qué hacemos ahora? Para responder a esta pregunta, hace 3 años iniciamos un proyecto experimental para conciliar los dos objetivos: seguir viviendo en euskera y, al mismo tiempo, que estas familias que no hablan euskera estén informadas y participen en las dinámicas que se planteaban tanto en el municipio como en la ikastola.

Buscamos estrategias para afrontar la situación. Para ello, lo primero que hicimos fue identificar en qué momento estaban juntos los adultos en la comunidad educativa y para qué y, por otro lado, qué caminos podíamos encontrar para vivir en euskera, seguir utilizando el euskera y que el euskera siguiera siendo el eje de la comunicación. Pero, al mismo tiempo, que las familias que no hablaban euskera estén informadas y puedan participar.

Como he dicho antes, estas estrategias se pusieron primero en marcha en Zaldibi y vimos qué estrategias eran eficaces y cuáles teníamos que mantener. En vista de ello, el año pasado el proyecto se extendió a otros cinco municipios de UEMA (Zestoa, Aizarnazabal, Ondarroa, Leitza e Ibarra). Además, este curso el proyecto se ha extendido a 12 municipios, entre ellos Azpeitia.

La elección de los municipios donde se iba a desarrollar el proyecto no será casual. En este sentido, ¿por qué se eligió el municipio de Azpeitia?


La mayoría de los 12 municipios seleccionados para el proyecto son poco concurridos, aunque algunos sí lo son. El motivo de la elección de Azpeitia en concreto fue que desde la UEMA se valoró que era el momento de dar un salto. Así, se eligió Azpeitia por ser más de un colegio en el municipio y era interesante ver si se podía llevar el proyecto de forma coordinada; en definitiva, como proyecto de país.

Además, queríamos implicar a todos los agentes del pueblo (euskaltegi, polideportivo, biblioteca, emakumeen txokoa…). Por tanto, queremos convertirnos en un proyecto de todo el municipio, sin olvidar los dos objetivos que he indicado al principio. Por un lado, que el euskera siga siendo el eje lingüístico de la vida comunitaria, al tiempo que se integra en las dinámicas del municipio a gente que desconoce el euskera. Se trata, sobre todo, de atraer al euskera a las nuevas generaciones. En este sentido, debemos tener en cuenta que algunas de estas familias quizá no consigan aprender euskera, pero sus hijos, todos, lo aprenden en el modelo D, es decir, en euskera. Así, necesitamos y buscamos la complicidad de estas familias. Queremos que ellos comprendan las claves de este proyecto y la importancia que tiene.

El diagnóstico indica que ante los cambios socioculturales que se están produciendo en el municipio no puede haber una actitud de pasividad. ¿Es correcto?

Si no hacemos nada, el proceso de cambio seguirá sus inercias y dinámicas, que seguramente no se corresponden con nuestros objetivos.

Está claro que es un tema muy importante y nosotros sólo estamos trabajando un aspecto del tema. Además, se prevé que el número de inmigrantes aumente en los próximos años. En este sentido, los datos son muy clarificadores. Según el Eustat, el 30% de los niños nacidos en la Comunidad Autónoma Vasca en 2022 tenía padres de origen extranjero. Además, en cada vez más familias de Azpeitia el euskera no es la lengua que se utiliza en casa. Ante esta situación, no cabe otra alternativa que poner en marcha iniciativas que favorezcan esa dinámica, sin olvidar que esta misma dinámica beneficia a estas familias de origen extranjero y a sus descendientes. No es realista pensar que la inmovilidad, el no enfrentarse a esa realidad, es una oportunidad. Por tanto, debemos tomar conciencia de esta realidad y gestionarla para que vaya en la dirección que nos interesa. Por lo tanto, es muy importante ser conscientes de esta realidad.

Por todo ello, es importante que los hijos de estas familias aprendan bien en euskera y sientan afinidad con el idioma. Además, necesitamos que ellos utilicen la lengua, no sólo que la conozcan.

¿Cuáles son las estrategias más eficaces a la hora de llevar a cabo el proyecto?


Nosotros nos hemos centrado en las dinámicas grupales con adultos, como cómo se pueden desarrollar de forma eficaz las reuniones del centro, las sesiones de formación o las reuniones de la AMPA. Creemos que todas estas reuniones deben realizarse en euskera, pero introduciendo nuevos elementos como ejemplo de traducción simultánea con el telegrama.

En otro campo habría interacciones personales. En este marco, cada uno decide cómo y cuándo poner en práctica determinadas estrategias. Por ejemplo, si me encuentro con los padres de los compañeros de habitación de un hijo mío, mi decisión es cómo comunicarme. Pero una cosa muy distinta es si el tutor se reúne con la familia y ambos tienen que recurrir a la lengua que conocen, y es cierto que el castellano suele ser esa lengua habitualmente.

Es cierto que a veces en esas interacciones personales optamos por una visión equivocada. Así se dan situaciones en las que raciializamos a la persona y por su aspecto o raza damos por hecho que no sabe euskera. Es habitual en las sociedades hegemónicas y por su origen se asocia una persona a una u otra lengua.

¿Cuáles son los errores que solemos cometer al intentar utilizar un lenguaje inclusivo?


Hace poco escribí un artículo en Berria titulado “¿Cómo (no) hablar de niños de origen extranjero?”. Explica la historia de Amina. El niño nació aquí. O nació en el extranjero (Marruecos, Pakistán, Rumanía, Costa de Marfil, Siria…) y vino con dos años, o siete, qué importa.

Tiene que construir lo local o lo local (perdón los charlatanes) y para él el proceso puede ser más complejo que para otros (los que tienen una familia autóctona). Él debería compaginar esa pertenencia con otras pertenencias, sobre todo con lo que se le ha transmitido de la familia. Y quizá con lo que le ha pasado por el camino. De hecho, debido a los actuales procesos migratorios transnacionales, el niño, por ejemplo, nació en el Sáhara, ha pasado cinco años en Marsella y ahora vive en Arrasate, y Marsella y el francés son también parte de su corta vida. Y ha pasado unos veranos maravillosos en Amberes, con los tíos y primas que tiene allí, y eso también lo cuenta.

Complejo. Y también es difícil, entre otras cosas porque aquí hay ciudadanos de origen autóctono que le informan de muchas maneras de que él no es de aquí, sino foráneo, igual si nace aquí o no, igual cuánto tiempo ha estado aquí, va a la escuela de aquí y también ha recibido referencias de aquí…

Hablamos de identidad y de la posibilidad de construir una identidad plural. Y de los obstáculos que encuentran en la sociedad vasca los niños de origen extranjero y los niños racializados en general para construir esa identidad plural, incluida la naturalidad. No es un tema cualquiera. El hecho de que en la sociedad vasca no seas tratado como de aquí y que vivas como que no eres de aquí tiene consecuencias. Para empezar, puede derivar en una inquietud o un dolor identitario que algunos jóvenes explican con las palabras “ningún sentir”, mientras que a otros les falta conceptualización y palabras para hablar de su malestar, pero pueden experimentar la misma distancia o rabia. Hasta el punto de que aparecen identidades reactivas: si no lo consideran de aquí, los jóvenes pueden llegar a la conclusión de que son de allí, a pesar de que han nacido aquí y su vínculo con lo de allí es débil. Y puede ocurrir que no se adhiera a lo de aquí, y hasta que rechace lo de aquí, es decir, que actúe en sentido contrario.

A medio plazo es desastroso en términos de cohesión social. En el aspecto lingüístico, además, ¿cómo va a vivir un niño, niña o joven que el euskera es algo propio, que también es suyo, que merece la pena si se le comunica la extranjería una y otra vez? El euskera será de los demás, “de los de aquí”.

Volviendo a la pregunta, destacaré dos frases que, en el caso de Amina, son reales y que presentan defectos básicos en el intento de utilizar un lenguaje supuestamente inclusivo. “Qué bien hablas, no tienes ni acento” ¿No es un halago escaso que no haríamos a quien tiene apellidos vascos y no está raciocinado?

Otro ejemplo. “Es muy importante tener en cuenta las lenguas de estos niños en la escuela”. Sí, claro. ¿Pero las lenguas de los niños son exclusivamente domésticas?

Así, a veces intentamos ser interlocutores con personas de origen extranjero, haciéndoles sentir como extranjeros. ¿Qué será del euskera para ellos? No lo considerarán suyo, sino ajeno. En resumen, se trata de transmitir que el euskera también les pertenece.

En este sentido, quiero destacar la campaña de UEMA “Egin nirekin ere euskaraz” (enlace al vídeo). El objetivo es erradicar este hábito de no hablar en euskera a los niños racializados. Eso ocurre también en Azpeitia, donde todos los niños estudian en euskera. Por lo tanto, no hay duda de que en Azpeitia todos los niños saben euskera.

¿Cuál es el objetivo del programa que se ha organizado para la próxima semana? ¿Por qué es importante ir?


Por supuesto que en esta entrevista se analizarán algunos aspectos de los que he hablado, pero también otros. Además de resolver dudas, el objetivo principal de estas charlas es explicar qué es la interculturalidad, qué es la integración, cómo hay que tratar la interculturalidad en el pueblo… Por otro lado, se trata de clarificar qué tipo de identidades están desarrollando los niños y niñas de familias de origen extranjero y tratar de entender nuestro rol en todo este proceso. Al final, son dudas que aparecen en nuestra vida cotidiana. En esa sesión, Karmele Pérez y yo, junto a miembros de UEMA, abordaremos estas preguntas. No hay que olvidar que detrás de este proyecto está UEMA.

Al final del curso habrá que valorar cómo ha ido el proyecto este año y sacar conclusiones. Por ejemplo, qué estrategias han funcionado y cuáles no. En estos procesos, lo interesante es sistematizar las estrategias que han funcionado, en definitiva, convertirlas en buenas maneras de actuar y no perderlas con el tiempo.

Para terminar, me gustaría subrayar que es un reto muy importante y que es muy importante lo que podemos conseguir con este proyecto. Desgraciadamente, en otros aspectos no hemos hecho nada y así estamos ahora con el tema de la segregación. Por tanto, hay cuestiones que hay que abordar y no es una opción mirar hacia otro lado. Insisto en que las familias de origen extranjero deben sentir que el euskera es también suyo. Queremos a las familias cómplices, pero nosotros también tenemos que construir una actitud para conseguir esa complicidad. Por todas estas razones, os animo a todos a participar activamente en el programa de la próxima semana!