Begoña Arrospide, Lourdes Maiz e Iñaki Urbistondo (grupo de danza de la ikastola): El mantenimiento de la cultura vasca y la posible aportación de los padres al proyecto son los dos pilares fundamentales de la ikastola
El Kilometroak ha permitido mejorar la cohesión interior y conocer mejor la comunidad de nuestra ikastola. Para entender la ikastola de hoy, sin embargo, es necesario entender también los orígenes. Por eso, en esta ocasión hemos tenido la oportunidad de mantener una charla con tres personas que, desde sus orígenes, hace ya tres décadas, han mantenido su vinculación con la ikastola a través de la danza. Sus reflexiones son interesantes no sólo para conocer el pasado de la ikastola, sino también para conocer las claves para el futuro.
¿Cuál es vuestro vínculo con la ikastola?
Begoña Arrospide: El vínculo viene de hace más de 30 años. Tuvimos a nuestro hijo en la ikastola desde sus inicios, desde 1996. El grupo de baile, sin embargo, lo hemos tenido desde el principio, concretamente desde 1993. Hemos bailado en todas las actividades relacionadas con la ikastola.
Lourdes Maiz: Como bien dice Begoña, el grupo de danza es anterior a la creación de la Cooperativa Ikasberri. Al principio nos juntábamos al anochecer en el edificio de Karmelo Etxegarai, en Sanjuandegi, y nuestra aliada era la madre de Irene Valverde, para poder bailar. Así, él se encargaba de
Iñaki Urbistondo: Yo también empecé a bailar desde el principio y desde el principio la relación con la ikastola ha sido muy directa. Además, en Hernani también hacemos actos en Sanjuanes y Zestoa. Lo mejor es que tenemos una relación muy estrecha entre nosotros y lo pasamos muy bien juntos.
Begoña Arrospide: Luix “Beltza” es el alma del grupo porque conecta mucho con todos, llega más a nosotros.
¿Cuál fue el objetivo de la creación de este grupo?
Lourdes Maiz: Queríamos que en el proceso de publicación de la ikastola hiciéramos nuestra aportación. Fue Mirari Bereziartua la que nos animó mucho a mantener vivo a este equipo. Queríamos destacar la identidad propia de la ikastola, destacando la estrecha vinculación de las ikastolas con la cultura vasca.
¿Cuáles han sido algunos de los acontecimientos significativos del grupo?
Lourdes Maiz: Recordamos los dos kilómetros de Ikasberri (2000 y 2011). El viaje argentino también fue muy emotivo. Valoran mucho que para los vascos que viven allí tengan las puertas abiertas en Euskal Herria.
Iñaki Urbistondo: También tenemos muy presente la inauguración del edificio de la Ikastola de 1996. Fue un día muy emotivo. Por otro lado, en 2016 también tuvimos la oportunidad de participar en la llamada “Semana Cultural Vasca” que se celebra en Argentina. Es espectacular, de cuando tuvimos la oportunidad de hacer nuestros bailes en una calle larga, con toda la calle llena de gente, se acerca una muchedumbre enorme.
Begoña Arrospide: La labor de las Euskal Etxeak en Argentina es muy destacada. Es espectacular la profesionalidad con la que aprenden las danzas. Además, hay un intercambio cultural muy grande entre ambos países y el resultado es evidente. Al fin y al cabo, no somos conscientes de la importancia que tiene la diáspora vasca, algo que aquí no se valora. Yo tengo familia en Argentina y están muy orgullosos de su origen vasco. También mantienen el euskera y lo sienten mucho, porque son la base de su identidad. Lo sienten con otra fuerza.
¿Cuáles son las características que creéis que expresan el carácter propio de la ikastola?
Los tres: El mantenimiento de la cultura vasca y la posible aportación de los padres al proyecto son los dos pilares fundamentales. Al principio, nos llegaban las altas horas de la mañana para organizar la ikastola. La financiación también fue el principal problema. Los padres llegaron a proteger los préstamos y todo. Teníamos un compromiso firme y es fantástico ver la situación en la que se encuentra hoy la ikastola.
¿Qué importancia puede tener que el Kilometroak vuelva a celebrarse en Azpeitia?
Begoña Arrospide: Tenemos que volver a mantener nuestra identidad, especialmente entre los más jóvenes. Al igual que ocurrió con los fundadores de la ikastola en la década de 1960, nosotros en la década de 1990 no sabíamos qué era poner en marcha la ikastola. Vivir en primera persona te lleva a tomar conciencia del trabajo que supone mantener viva la ikastola. No hay que olvidar de dónde venimos.
Lourdes Maiz: Antes la sensación de asfixia económica nos impulsaba a participar. Ahora, necesitamos nuevas motivaciones para entender la importancia del Kilometroak.
Urbistondo: La aportación a nivel humano es notable, puede ayudar a la cohesión interna.
¿Qué futuro le veis a vuestro grupo de baile de cara al futuro?
Los tres: Mientras Osasuna nos ayude seguiremos adelante. En el equipo nos mantenemos unas 20 personas. Realizamos ensayos dos veces por semana en la Sala Polivalente. Hace poco adaptaron el terreno a nuestras necesidades. Ilusión no nos falta y eso es lo importante.


