2025-01-30

Miren Lazkano (Directora de Educación Infantil): Queremos legar proyectos que hagan una aportación para el futuro

Como cada año, varias familias deben tomar una decisión importante: elegir la ikastola para la educación de sus niños. No es una decisión fluida y hay muchos factores en juego. Es importante destacar los valores y ejes educativos que ofrece la ikastola para que sirva de ayuda en esta elección. El modelo centrado en el euskera, la interculturalidad y su compromiso con el mundo urbano son los pilares fundamentales de nuestra ikastola.

En este sentido, queremos dar la palabra a Miren Lazkano. Además de directora del ciclo de Educación Infantil, ha pasado toda su vida en la ikastola de Azpeitia. Empezó como alumno y desde entonces, como profesor, como padres y ahora como director, ha vivido de primera mano el desarrollo de la ikastola. A partir de su experiencia, tendremos la oportunidad de entender mejor el carácter de la ikastola y los retos de futuro.

¿Cuándo nació la ikastola de Azpeitia, en qué situación?
Comenzaron en 1965. En aquel principio, en una casa, con pocos niños. Pero poco a poco se fueron sumando al proyecto cada vez más familias y luego estuvimos en locales cedidos por la Iglesia. Yo empecé como estudiante, en 1969, y tuve como profesora, entre otras, a la actriz Kontxu Odriozola. Recuerdo que estábamos sentados en el suelo. También era por falta de recursos, pero también porque la educación se entendía de otra manera desde aquel principio.

¿Por ejemplo?
En aquellos años, en los centros escolares repartían a las chicas y a los chicos, y la ikastola fue la primera en juntarlos a todos. Tampoco había material en euskera; todo estaba por crear, y todo se generaba en euskera, adaptado a las necesidades del lugar.

¿Cómo fue la difusión?
Al igual que nosotros en Azpeitia, en otros cuatro lugares de la zona también empezaron a organizarse familias que se sumaban al proyecto de la ikastola: en Azkoitia, Zestoa, Arroa y Urrestilla; eran pueblos y barrios de la zona que llamamos el valle de Izarraitz. Posteriormente se creó la cooperativa Izarraizpe, donde se organizaron todos.

¿Se habrán unido entonces cada vez más niños?
Si. Después pasamos a las salas laterales de la basílica de San Ignacio de Loiola, y también hemos estado en las Esclavas de Azpeitia. Después, cuando se vació el colegio que llamaban escuela nacional, también estuvimos en las aulas de allí. Posteriormente se construyó un edificio de Educación Infantil en Azpeitia y otro edificio en Azkoitia en 1980.

¿Tuvo el movimiento algún eco entonces?
Si. Pero la Ley Buesa vino en 1993, cuando estábamos en fase de ampliación y estabilización, y tenía entre sus objetivos la publificación de las ikastolas. Ikastolen Elkartea nos convocó a una asamblea, en la localidad alavesa de Armentia. Aunque la ikastola tiene un carácter público, no compartió el modelo de escuela pública que defendía aquella ley, entre otras razones porque no se contemplaba el currículo vasco. Aunque la asociación así lo consideró, dejó la decisión en manos de las ikastolas que existían entonces. Cada ikastola celebró su propia asamblea para decidir si aceptaba o no la publificación.

¿Y en Azpeitia qué se decidió?
Nosotros ya habíamos fundado la cooperativa. En el momento de la votación salió una mayoría simple a favor de la publificación, pero para la disolución de la cooperativa se necesitaba el apoyo de dos tercios. Durante un año estuvimos enquistados en los tribunales y, en 1995, los que no compartíamos aquel sistema de publificación decidimos crear otra cooperativa. Así creamos la Ikastola Ikasberri Kooperatiba de Azpeitia.

¿A empezar de nuevo, pues?
El primer año fue duro, como en los inicios, porque tuvimos que tener a los niños en los locales, pero en 1996 conseguimos poner la primera piedra del nuevo edificio y inauguramos la ikastola el 17 de noviembre de 1996 con 600 alumnos.

¿Qué destacaría del proyecto?
Le damos mucha importancia como padres, por ejemplo, a participar en la educación de nuestros hijos, y la ikastola nos lo permite. Nuestra filosofía es participativa. Por otro lado, las ikastolas elaboran el material escolar desde una perspectiva nacional, teniendo en cuenta el currículum vasco. Somos una cooperativa y en las ikastolas tenemos una garantía quienes hemos optado por vivir en euskera.

Pero también hay diferencias en la ikastola, ¿no?
Azpeitia es un punto de respiro para el euskera, pero en Euskal Herria hay ikastolas que no lo están, como en Beskoitz (Lapurdi) o Tudela (Navarra), y para ellos también es muy importante tener ikastolas fuertes en la red, porque las pequeñas están vivas gracias a las ayudas de las fuertes. Y aunque hasta Azpeitia sea un punto de respiro, nos preocupa el uso del euskera, porque las amenazas no son pocas.

¿Qué aporta estar integrado en una asociación?
Para nosotros, es un punto fuerte. En la asociación estamos presentes 114 ikastolas de toda Euskal Herria y, aunque cada una tiene sus objetivos a nivel local, tenemos unos objetivos comunes y avanzamos apoyándonos mutuamente. Vamos renovando continuamente el currículum vasco, tenemos una formación continua, intentamos aplicar pedagogías innovadoras, y todo eso no sería posible sin las asociaciones.