Diana Franco: la voz unificada del sistema educativo
Con el objetivo de retrasar la edad de dar el teléfono móvil a los niños, en los últimos tiempos han surgido en Gipuzkoa varios grupos, entre ellos el grupo “Aurrez aurre” en la propia localidad. Precisamente, preocupados por los “usos precoces e inadecuados” que los niños dan a las pantallas, el año pasado varios grupos de padres y madres de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa iniciaron un proceso de reflexión. De este proceso nació la plataforma Altxa Burua. En enero Altxa Buruak celebró el VI Congreso de Gipuzkoa en Azpeitia. Se dieron cita cerca de un centenar de personas, entre ell@s padres y directores de nuestra ikastola. Además, el colectivo Altxa Buruak recibió el premio Argia a la Mejor Campaña. Al hilo de este tema tan candente, compartimos a continuación el artículo que Diana Franco ha escrito en la revista Argia, donde comparte su reflexión sobre el tema de la tecnología en la educación.
Hay muchas maneras de acceder al poder; no todas son bonitas. Hay quien quiere repartir el poder y la responsabilidad que ello conlleva, quien busca el mando. Otros le respetan demasiado y con cada paso medido no son capaces de tomar decisiones. Hay quien no ha conocido nunca lo que es el poder, y quien, con una voz sencilla, cuando entiende que no está todo lo bien que es seis, va camino de mejorar la vida. A veces, para cuando nos hemos dado cuenta, esa voz sencilla se ha convertido en una acción organizada y se ha ido apoderando de ella. Hay campos en los que las personas humildes prestamos mucha atención, porque el impacto en nuestras vidas es gigantesco: la educación es uno de ellos. El sistema educativo que tenemos en Euskal Herria es muy diverso, creado para atender a diferentes “mundos”. Los poderes que nos gobiernan han sido todavía incapaces de hacer nada bueno para todos. En esta realidad, todos los modelos han resultado “malos” ante las transformaciones digitales; el sistema educativo está preocupado. Alumnos, familias, profesores, investigadores, gestores… que formamos parte del sistema educativo, poco a poco hemos empezado a señalar el problema y a compartirlo entre nosotros.
En los últimos años han surgido movimientos como hezkuntza.librezale.eus y altxaburua.eus. En ambos se encuentran indicadores de todos los agentes que conforman el sistema educativo, tanto desde el modelo público como concertado. En las reuniones de las asociaciones de padres y madres, en los canales de las diferentes aplicaciones de mensajería, en los medios… ha encontrado eco una voz unitaria inédita. Los centros educativos, como centro de la organización de las vidas de muchas familias con niños y jóvenes, han sido el blanco de las demandas. Por ejemplo, la petición de prohibir los móviles en los colegios. Otros son más complejos: hacer una profunda reflexión sobre el modelo de digitalización de la educación en el camino de un modelo que no tome como tema de mercado los datos de quienes componemos el sistema educativo. Todos son importantes.