2026-01-22

Aitziber Salegi (madre de la ikastola y colaboradora de Hedatzen): Creo que deberíamos participar activamente en las iniciativas de la ikastola, porque estamos construyendo el futuro de nuestros hijos e hijas

Dentro del proyecto educativo de la ikastola, los talleres de Afición a la Difusión son un ingrediente imprescindible, ya que permiten a los adolescentes trabajar sus intereses, desarrollar nuevas habilidades y vivir su tiempo libre de una manera enriquecedora. Pero estas iniciativas no serían posibles sin la implicación y generosidad de los padres. Un claro ejemplo de ello es el taller de sastrería que durante los últimos tres años se ha llevado a cabo bajo la batuta de Aitziber Salegi. En la entrevista de hoy, Aitziber comparte con nosotros su experiencia: qué ha aportado el taller a los alumnos, qué ha recibido ella en el camino, y por qué la aportación de los padres es tan fundamental en la vida cotidiana de la ikastola.

  • ¿Qué importancia crees que tiene dentro del proyecto Hedatze un taller de afición, como el de costura, en el desarrollo personal y académico del alumnado?
    En lo personal, diría que tiene mucha importancia. La sesión de costura no es una asignatura obligatoria, suele ser elegida por uno mismo o entre amigos. Por lo tanto, diría que las actividades se hacen con más gusto y ganas y que tienen el deseo de aprender. En la superación de estos retos y obstáculos que surgen en el proceso de aprendizaje se gana confianza en uno mismo. En costura los trabajos que crean tienen la personalidad de cada uno y eso es lo que los hace especiales y a la vez bellos. Yo no soy experto en la materia, pero diría que tienen la oportunidad de poner en práctica la teoría que han aprendido en el ámbito académico y darles un uso práctico. En definitiva, cada trabajo que realizan es un proyecto: elegir el trabajo que van a crear partiendo de una idea, adaptar la talla y las medidas utilizando medidas y cálculos matetámicos, dibujar el diseño y los patrones, seleccionar el material y las herramientas y poner en marcha el trabajo, superando las dificultades que les surgen en el proceso. De todo ello saldrá el resultado del proyecto.
  • ¿Qué aprendizajes o habilidades crees que desarrollan los alumnos que participan en el taller de costura, más allá de las asignaturas formales?
    Aunque los proyectos son trabajos individuales, los realizamos en grupo, compartiendo y apoyando mutuamente las dificultades, sorpresas y problemas que surgen. La frustración también es muy común al principio, en nuevas técnicas que no conocen o dominan, pero que se ejercitan y superan a la bereala. Yo creo que especialmente en la sastrería la calma y la paciencia son grandes virtudes y cómo no costancia.
  • ¿Cómo ayuda un taller así a reforzar la motivación, confianza y autoestima del alumnado?
    Para motivarse, ese trabajo que van a hacer les tiene que resultar atractivo y les ayuda mucho saber que van a ser útiles para ell@s o para los que les rodean. El primer trabajo de este curso ha sido, por ejemplo, la toquilla para el traje de baserritarra. Hemos utilizado el ganchillo para ello y aunque ya sabían algunas de las únicas formas de tejer, para otras ha sido la primera vez. Aprendiendo el punto base que habían dominado en las dos primeras sesiones y las dificultades y puntos diferentes en las siguientes sesiones, al ver que son capaces de hacer un trabajo bonito han ido ganando confianza y creo que se refuerza la autoestima al sentir la capacidad de llevar a cabo el proyecto.
  • Para el alumnado recién llegados o con dificultades, ¿qué puede aportar una actividad práctica y creativa como este taller?
    Miembros de diferentes edades y grupos están presentes en estas sesiones, y aunque se conozcan desde la ikastola, la sastrería les une un par de horas semanales. En el taller tienen la oportunidad de hablar de lo que ellos quieren, bien conmigo o entre ellos. Hablan de acontecimientos, preocupaciones o episodios del día, por lo que puede servir para que los alumnos recién llegados se relacionen con los demás. La costura es algo nuevo para todos y están aprendiendo que pueden superar juntos esas dificultades que van a tener todos. Como ya he mencionado anteriormente, las materias se trabajan de forma práctica y los proyectos que realizamos en ellas no son calificados (es decir, no reciben nota ni valoración). Así, todos los trabajos que realizan tienen un valor y un significado especial para mí, ya que cada uno pondrá su propio tubo al trabajo realizado.
  • A partir de tu experiencia, ¿qué valor tiene la implicación de los padres en los proyectos de la ikastola y qué aportación especial hace a la comunidad de la ikastola?

Las ikastolas han sido creadas por padres y madres y desde siempre han tenido una gran importancia las aportaciones de los padres y madres, su participación, tanto en los diferentes grupos de trabajo como en los procesos de transformación y, cómo no, en la elección del tipo de educación que queremos dar a nuestros hijos e hijas. Además del trabajo que realizan educadores y profesores, creo que también podemos tener mucho de padres o de casa para trasmitir y dar, ofreciendo aficiones, oficios y curiosidades que tenemos, aportando cada uno a su nivel. De hecho, en estos trabajos, soy consciente de que algunas abuelas también lo han compartido y colaborado. Creo que los padres deberíamos participar activamente en las iniciativas de la ikastola, porque estamos construyendo el futuro de nuestros hijos e hijas.

  • ¿Qué mensaje o recomendación le daría a otros padres y madres para animarles a poner sus aficiones o conocimientos a disposición de la ikastola?
    Yo he tenido una experiencia muy bonita en estos tres años. Creo que además de lo que les puedo enseñar de costura, al crear aficiones se ofrecen alternativas para reducir el tiempo que van a dedicar al mundo digital que vivimos hoy en día y para eso tenemos que dedicarles nuestro tiempo, compartiendo momentos, motivándonos, conviviendo… Sin duda animaría a los padres a que vivan y participen en la experiencia de los talleres de afición a la Difusión.