Haritz Garmendia (sociólogo y ex-alumno): Si nuestra nación tiene que sobrevivir desde el punto de vista educativo, las ikastolas son un eje fundamental
En los últimos años, el debate en torno a la educación ha ido adquiriendo cada vez más presencia en nuestra sociedad. En este contexto, el papel, la aportación y el futuro de las ikastolas también se han convertido en temas de debate, y no han faltado voces que han cuestionado su naturaleza o necesidad. Por ello, es más importante que nunca reflexionar sobre la trayectoria de las ikastolas, los retos actuales y los retos de futuro.
Para ayudar en esta reflexión, nos hemos reunido con Haritz Garmendia Iturria, sociólogo y antiguo alumno de la ikastola. La investigadora, doctora en la Universidad del País Vasco, ha trabajado en los últimos años el tema “La aportación de las ikastolas a Euskal Herria”, analizando su creación, su desarrollo y su influencia en la construcción de la sociedad vasca. Desde su mirada, las ikastolas no son solo agentes educativos; también han jugado un papel fundamental en la revitalización del euskera, en la cohesión de la comunidad y en el desarrollo de un proyecto de país.
En esta entrevista dirigida a la comunidad de la ikastola, además de fijarnos en el pasado y en el presente, nos hemos puesto de cara al futuro: ¿cuáles son los principales retos de las ikastolas hoy en día? ¿Qué aportan a Euskal Herria? ¿Y qué compromiso nos piden los próximos años?
En un momento en el que el receso de verano ofrece un espacio de reflexión, esta entrevista es una invitación a reflexionar sobre la ikastola y a volver a reconocer el valor de nuestro compromiso como comunidad.
1.¿Qué te animó a analizar el tema “La aportación de las ikastolas a Euskal Herria”?
No es un tema que trabaje en mi día a día, pero veía que el tema de las ikastolas lo estaba tratando con fluidez y que a las ikastolas les resultaba muy fácil criticar, y que, en general, había una corriente en contra de ellas. Pero a partir de mis vivencias creo que las ikastolas han aportado mucho a la sociedad vasca. Así pues, llegué a la conclusión de que cada cual desde su ámbito tenía que empezar a reflexionar sobre este tema. En mi caso, desde el ámbito universitario, me tocaba incidir en el ámbito del pensamiento. Así, me parecía fundamental subrayar el valor del proyecto de las ikastolas. Han sido una gran innovación y creo que es un proyecto que hay que apoyar.
- En su intervención explicó que las ikastolas también pueden ser un ejemplo a nivel europeo. ¿Qué los hace especiales?
Hoy en día se tiende a leer el mundo desde una perspectiva binaria lo que se llama el norte global y el otro el sur global. Los que han sido oprimidos y oprimidos. Históricamente los opresores serían Europa y Estados Unidos, y los demás subordinados. Esta distinción es correcta y clara para muchas cosas, pero requiere algunos matices para otras. Desde un punto de vista cultural, por ejemplo, ¿dónde se sitúa el vasco en esa clasificación? Lo que nos pasa a nosotros es que estamos ante una paradoja. Es decir, Euskal Herria se sitúa geográficamente en el Norte global o en Europa, pero al mismo tiempo el mundo vasco no ha tenido la evolución histórica de otras naciones hegemónicas de Europa. A menudo se parece más a la evolución de ciertas culturas en el Sur Global. Así, en el seno de Europa nos encontramos epistémicamente en esa posición opuesta. Las ikastolas liberan ese nudo. Cuando decimos que es una aportación europea queremos subrayar que trajeron consigo la siguiente novedad: la ikastola es un proceso de autoconstitución de un país oprimido. Excelente ejemplo de un modelo propio de Educación de una nación oprimida entre dos estados. Ejemplares para otras naciones europeas oprimidas. Además, son entidades construidas de abajo arriba. Por si fuera poco, las ikastolas traspasan jurídicamente las fronteras estatales y, a través del modelo de una cooperativa europea, busca una alternativa más allá de la lógica de los Estados nación. Y, por último, ofrece lo que nadie más ofrece: el aplazamiento de la nación vasca como perfil de salida y el modelo de persona vasca.
- La aportación de las ikastolas va más allá de la educación. ¿Cuál ha sido su influencia en la sociedad y cultura vascas?
Yo creo que para entender el proyecto de las ikastolas hay que entender la evolución de la cultura vasca en las últimas décadas. A lo largo de la historia, la cultura vasca ha experimentado diferentes recuperaciones y aunque las primeras ikastolas surgieron a finales del siglo XIX y principios del XX, se han movido principalmente en torno al marco que se ha formado en los últimos sesenta años. Este resurgimiento se caracterizó por una comprensión integral de la cultura vasca y de la humanidad vasca. Por eso se produjeron varias innovaciones al mismo tiempo: el euskera unificado, la canción, la literatura… y la educación era uno de los pilares más importantes de ese puzzle. Eso es precisamente lo que hace especial a las ikastolas: más allá de la educación, más allá del proyecto pedagógico, da sentido a nuestro territorio en un proyecto cultural completo. Además, incluye a padres, alumnos y profesores, y su objetivo va más allá de un simple sistema educativo. En la medida en que se centra en la promoción de una actividad cultural y humana propia, es también un proyecto ético, porque apuesta por la diversidad en el mundo. Al fin y al cabo, sin el proyecto de las Ikastolas no hay ningún proyecto a favor del modelo vasco de persona en la educación. Y sin eso, desarrollar un proyecto a favor de la interculturalidad es muy difícil en Euskal Herria.
- ¿Qué crees que significa educar a “toda la persona vasca”?
Para entender esto es importante seguir la siguiente lógica. Yo puedo saber castellano pero no me siento español. Lo mismo ocurre con el inglés. Yo puedo tener grandes conocimientos de inglés, pero por eso no me siento inglés. Por lo tanto, seguro que hay personas que saben euskera pero que no se sienten euskaldunes. Por lo tanto, distinguiría entre ser vascoparlante y ser euskaldun. En nuestro caso, ser bilingüe y euskaldun.
Por otra parte, todavía no conozco ningún español que no sepa castellano. Lo mismo me pasa con el francés. Por el contrario, todos conocemos a personas que se han sentido euskaldunes pero que tienen poca o ninguna oportunidad de aprender euskera desde pequeños. El vasco vive fracturado cultural y políticamente. Por ello, hay que acercarse al caso vasco desde la perspectiva de una nación oprimida y fracturada. Ante esto, el modelo vasco de persona tiene la intención de coser todo eso. La ikastola es un instrumento imprescindible para la reconstrucción de la nación vasca. Por eso, la función de las ikastolas va más allá de la pedagogía. De esta manera, es también un punto de partida ético desde el punto de vista cultural y nacional. Esa es precisamente su mayor riqueza. Desde ese eje quiere construir una Euskal Herria de colores. Además, en lugar de hacerlo de arriba abajo, de abajo arriba, a través del modelo cooperativo, teniendo en cuenta a los alumnos, profesores, padres y el sistema cultural y los agentes sociales que hay alrededor.
- En el contexto de la globalización, ¿qué papel pueden jugar las ikastolas en la revitalización del euskera y la cultura vasca?
Para entender esto tenemos que tener en cuenta que hay seis mil lenguas en el mundo, pero que hay pocas lenguas que viven de forma natural en este momento. Todas las otras lenguas viven en un estado minorizado. Por lo tanto, dice que la globalización hace que entren en el mundo, pero que unas pocas lenguas (inglés, castellano, francés) imponen a los demás. Frente a ello, las ikastolas son un proyecto de resistencia a la globalización homogeneizadora, pero no para oprimir a los demás, sino para defender nuestra lengua y nuestra cultura. Se trata, por tanto, de un proyecto abierto, pero al mismo tiempo autocentrado, y el proyecto de las ikastolas supone que el euskera tenga su voz y su lugar en un mundo globalizado. No hay que olvidar, además, que detrás de la globalización está el pensamiento moderno, que siempre ha funcionado a través de dicotomías. Por ejemplo, en el tema de la trikitixa establece la dicotomía entre lo moderno y lo tradicional. Ha establecido la dicotomía privada o pública en el tema de la educación. En la lógica de este pensamiento es él quien pone el vestido a nuestro cuerpo. Yo creo que es un pensamiento liberador pensar qué escapa de esa dicotomía. Así, está claro que, teniendo en cuenta los casos de Ipar Euskal Herria o Navarra, las ikastolas no son un proyecto o proyecto privado. Lo mismo hay que decir si miramos a Hego Euskal Herria, aunque algunos no lo crean. En mi opinión, estas dicotomías son restrictivas y tenemos que empezar a ver más allá de esas dicotomías. Si lo logramos, repensar precisamente estas dicotomías, nos daremos cuenta de que ha llegado el momento de defender con orgullo nuestros proyectos en las naciones oprimidas.
- ¿Qué le dirías a un/a joven que actualmente está estudiando en una ikastola?
Que estar a favor de las ikastolas es estar en el lado correcto de la historia. Deben ser conscientes de que las ikastolas son el fruto de una larga lucha para que nuestro pueblo defienda su cultura, su lengua y su identidad, a pesar de que en el camino encontrarán muchos obstáculos para defender su forma de pensar. Así, se les ofrecerán lecturas simplificadas para entender la realidad, pero les animaría a profundizar en nuestra historia y, una vez que sean conscientes de la cantidad de trabajo realizado a favor de proyectos similares a las ikastolas, les animaría a sentirse orgullosos de ser parte de la ikastola y a impulsar el proyecto de cara al futuro.
- Para garantizar el futuro de las ikastolas, ¿cuáles son las necesidades más urgentes?
Lo primero que debemos hacer es trabajar la conciencia. Este proyecto surgió de la iniciativa popular y si quiere seguir existiendo tendrá que ser así. Así, hay que cultivar la conciencia. Tenemos que tener conciencia del pensamiento vasco, de la propia historia vasca, de un largo etcétera y estar orgullosos de lo que hemos hecho y conseguido hasta ahora. Para mí lo más urgente es mantener esa conciencia, mientras las ikastolas crean que es un proyecto ético y que las ikastolas son necesarias si los vascos necesitan un futuro, podemos mantenernos esperanzados. Tenemos que tener en cuenta que mientras no tengamos un estado, las ikastolas tendrán la corriente en contra y por eso lo importante es que la conciencia y la transmisión sean fuertes.
- ¿Cuál ha sido la evolución histórica de las Ikastolas?
Para empezar es importante empezar por deconstruir los marcos de los demás. Las ikastolas no nacieron como consecuencia del franquismo. Se crearon con anterioridad y existen después de su finalización. El problema no empieza ni termina con Franco. El problema es más profundo. Por otro lado, Ipar Euskal Herria no se puede explicar desde los marcos de España. Y a menudo tenemos esa tendencia. Volviendo a Hego Euskal Herria, en los últimos 60 años distinguiría dos fases. En una primera fase, entre los años 1960 y 1980, por ejemplo, solo en Gipuzkoa se crearon unas 80 ikastolas. En la segunda fase, desde la Ley de la Escuela Pública Vasca de 1993, hay 50 ikastolas menos en Gipuzkoa, que en la actualidad rondan las 31. En una segunda fase se produjo la denominada ‘normalización jurídica’, transformando las ikastolas surgidas de la iniciativa popular en un centro educativo controlado por la administración que se sitúa en la periferia de España. ¿Eso es normalización jurídica? Las categorías no son neutras y habrá que reflexionar sobre ellas. Yo creo que en Hego Euskal Herria el sistema autonómico no ha sido capaz de producir una ley favorable a las ikastolas, sino todo lo contrario, ha sido una estructura jurídica que ha ido progresivamente dando lugar a nuestra asimilación, en nombre de la normalización jurídica. Así, ha dado cabida al euskera, pero al vasco, en cambio, no. Ahí marcó un hito la ley a la que antes nos hemos referido, también conocida como “ley Buesa”.
Conviene hacer una transmisión real al respecto. De hecho, la institucionalización nacional vasca se vio gravemente afectada por aquella ley y no hay más que ver los datos de Azpeitia de aquella época.
Por otra parte, desde la década de 1980 el elemento que caracteriza al sistema educativo de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) ha sido el auge del modelo D. Pero las ikastolas aportan un valor añadido a la educación. Así, no solo enseñan en euskera sino que son un elemento imprescindible en el ecosistema cultural vasco: creando materiales en euskera, creando comunidades más allá de los límites administrativos de la CAV, fomentando el bertsolarismo.
Por lo tanto, no es solo el euskera, sino todo el mundo cultural que vive y siente en euskera, y eso lo van a mantener las ikastolas o no lo va a ser. Por lo tanto, lo que da plenitud a la cultura vasca son solo las ikastolas.
- ¿Qué valores crees que están en la base de la identidad de las ikastolas?
Destacaría tres pilares: el euskera, la cultura vasca y el curriculum vasco. Pero, además, la ikastola asume una serie de valores y ejes: la coeducación, el laicismo y la inclusividad. Por lo tanto, las ikastolas no se centran únicamente en el euskera, sino que también incluyen una visión progresista.
Por último, el eje de la gobernanza democrática es otro de los pilares de la identidad de la ikastola. Así, las ikastolas son cooperativas y las familias tienen la última palabra.
- ¿Cómo se pueden adaptar las ikastolas a la nueva realidad socio-cultural de Euskal Herria?
Debemos tener en cuenta que en los últimos años muchas familias con niños y niñas de nuestro entorno son de procedencia diversa, en muchos casos con el euskera como lengua lejana en un primer momento. Pero las ikastolas, potenciando su carácter inclusivo, pueden conectar de alguna manera con esas familias. De hecho, muchas veces estas familias también han vivido en sus países de origen la situación de las culturas minorizadas. Por lo tanto, si les hacemos entender que el caso del euskera es similar, cabe la posibilidad de iniciar una conversación.
Es cierto que tendremos que acertar cómo “conectar” con ellos, pero si prevalece una visión amplia e inclusiva más que un riesgo diría que es una oportunidad para las ikastolas en el futuro.
- ¿Qué podemos aprender las ikastolas de hoy de su espíritu fundacional?
Del espíritu fundacional no solo deben beberlo las ikastolas, sino que el mundo de la cultura debe tomar en su totalidad, en mi opinión, aquel espíritu fundacional como referencia. Así, en las últimas cuatro décadas se ha dado una especie de sueño y hemos creído que el euskera estaba salvado con el sistema autonómico. Ahora, en cambio, estamos siendo conscientes de que se están perdiendo los espacios respiratorios y de que el aprendizaje del euskera no garantiza su uso.
Por eso, en el mundo de la cultura se han encendido luces rojas. Por lo tanto, la necesidad de una nueva recuperación es imprescindible y en ella las ikastolas tienen una función importante, ya que son imprescindibles para renovar y revitalizar las adhesiones de los años 60.
- Para terminar, ¿con qué mensaje principal te gustaría que se quedará la comunidad?
El movimiento contra la actividad cultural vasca y las ikastolas se ha fortalecido y en un momento en el que estamos sufriendo fuertes rachas de viento en contra, cada cual debe preguntarse si realmente creemos en Euskal Herria y en la actividad cultural vasca que ha llegado la hora de entender que la lucha por las ikastolas es la lucha por nuestro mundo y que deberemos comprometernos entre todos de una manera colectiva para que este proyecto tenga futuro. Además, hay que ser conscientes de que el proyecto de las ikastolas es muy arraigado y que tener un futuro prometedor depende de los compromisos que asumimos ahora. Así, luchar por las ikastolas es apostar por dignificar nuestro pasado y por una lucha futura de nuestros niños y niñas.