Paul Bilbao Sarria (diario “Berria”): Construyendo la Euskal Herria del futuro
Con motivo de la Asamblea General de Ikastolas, tenéis a continuación un artículo de opinión de Paul Bilbao, director de la Ikastola Armentia, que reivindica la actualidad de las ikastolas. En su escrito, el autor ofrece argumentos sólidos, muy válidos para la reflexión.
En las últimas décadas he trabajado en el mundo del euskera, ya sea en la euskaldunización de adultos en AEK, en la defensa de los derechos lingüísticos en Behatokia o a favor de la normalización del euskera en el Consejo de la Lengua Vasca. En todo caso, me ha tocado escuchar cosas tremendas por parte de quienes cuestionaban la actividad cultural vasca y/o popular: en el primero, que la academia era privada y que actualmente no es necesaria por existir escuelas de idiomas o euskaltegis públicos; en el segundo, que una asociación “privada” no está legitimada para hacer un diagnóstico de derechos; en el tercero, que se pretendía construir un ministerio paralelo de las administraciones públicas… Sin embargo, la realidad traía otra cosa, ya que los tres siguen influyendo muy sanamente en el proceso de normalización del euskera.
Hace un año tomé otro rumbo en la vida y empecé a trabajar en el movimiento de las ikastolas. Y aquí también he sentido que hay ese fantasma en la piel: las ikastolas hoy en día no cumplen ninguna función. Y no sólo me sorprende, sino que me preocupa.
En nuestro pueblo que se extiende desde el Adour hasta el Ebro, o al menos en el terreno que yo mismo considero como un pueblo, hoy en día no tenemos un sistema educativo de país. En definitiva, dependemos de dos Estados, en uno de los cuales el nuestro es un pueblo dividido en dos Comunidades Autónomas. Esto, como no podía ser de otra manera, dificulta o imposibilita la focalización del sistema educativo nacional. Máxime cuando en los poderes públicos se producen políticas educativas en función de los intereses de los partidos en cada momento.
La verdad es que no tengo ninguna duda de que los sistemas educativos públicos también han dado pasos importantes gracias a la comunidad, al profesorado y a los padres y madres comprometidos. Sí, porque yo no tengo ningún problema en destacar el trabajo hecho ahí; es como para felicitarme.
Además, junto a ello, en Euskal Herria existe una estructura educativa nacional surgida de la tradición popular y focalizada en Euskal Herria: las Ikastolas de Euskal Herria. Y es que en el País Vasco somos conscientes de que a diversos ámbitos a los que la administración no llega ha llegado la iniciativa popular y ésta ha sido, y es, la única posibilidad de avanzar. El País Vasco no es Madrid, Cantabria o Normandía. Somos un territorio con el Estado negado y eso nos trae muchos rasgos. No se puede reflexionar sobre el sistema educativo vasco sino desde ese punto de partida.
La de las Ikastolas es la red educativa nacional existente, la única que vertebra el conjunto de Euskal Herria. De todas formas, para que esto sea así no basta con que haya ikastolas en Lapurdi, Nafarroa Garaia o Zuberoa. Es nacional porque trabaja en los siete países, y porque Euskal Herria trabaja como eje, su aportación al País Vasco, al igual que otros agentes del mundo del euskera (UEU, AEK, Topagunea, Kontseilua…). Y, claro, eso nos trae responsabilidades y obligaciones a las ikastolas.
Y además, las ikastolas somos de la ciudadanía. Los titulares de las ikastolas somos los ciudadanos: familias y trabajadores. Somos todas las familias y trabajadores que han decidido escolarizar a sus hijos en la Ikastola o han decidido trabajar en una Ikastola. Además, eso garantiza nuestra autonomía, nos ofrece cierta soberanía. Esta autonomía nos permite responder a las responsabilidades que conlleva ser una red educativa nacional. Además de ser pioneros del modelo de inmersión, hoy en día seguimos trabajando a nivel nacional en cómo conseguir alumnos euskaldunes activos. Esta autonomía nos permite decidir y decidir que queremos ser digitalmente independientes. No hay que olvidar que la autonomía de las ikastolas ha propiciado la creación de material didáctico centrado en el currículo vasco. Es más, además de crearla hemos decidido dedicarla a cualquier centro escolar de Euskal Herria. Porque nuestra vocación no es la de reservar para nosotros lo que hemos creado; lo hemos representado como aportación. Junto a ello, ser dueños de nosotros mismos nos permite impulsar proyectos imprescindibles para este país. Sea el consumo energético el objetivo de contratar con Goiener, sea el consumo de productos para Errigo en nuestros comedores… Podíamos haber formado una larga lista.
Por otro lado, el hecho de ser un sistema a nivel de Euskal Herria nos ha hecho tener un carácter comunitario y nos ha dado un cauce de solidaridad. Hemos tenido la determinación de establecer sistemas propios de becas y así establecer vías para que todo el mundo pueda beneficiarse de lo que tiene pagado. A través de la Caja de Solidaridad, con los recursos de todos, conseguimos mantener la oferta en euskera en territorios difíciles. También reconstruiremos a través de la solidaridad colectiva la Ikastola de Arberoa, situada en Donamartiri, recientemente calcinada por el fuego. Y, como no podía ser de otra manera, los miembros de las ikastolas seguiremos apoyando económicamente o a través de la participación directa otros muchos proyectos de carácter local: Irrien Lagunak, Errigora, Euskalgintza Kontseilua… y económicamente. Así entendemos en las ikastolas la solidaridad: compartir lo que tiene con lo que no tiene y construir el pueblo a través de nuestras aportaciones.
Además, no hay problema en reconocer que también tenemos achaques. Tenemos cosas que mejorar y corregir. No somos ingenuos ni autocomplacientes. Esta primavera hemos celebrado nuestra Séptima Asamblea, en la que hemos identificado y planificado muchos ámbitos de mejora, así como nuevas líneas de trabajo para la construcción de la Euskal Herria del futuro. Nos hemos llenado los bolsillos para llegar a ser lo que queremos.
Un pueblo necesita un sistema educativo sólido, más aún si tiene una lengua en situación minoritaria o está totalmente dividido institucionalmente. Desde su fundación el movimiento de las ikastolas ha tenido como objetivo construir el sistema educativo de Euskal Herria superando todos los límites. Es lo que hemos hecho en las últimas décadas y con ese compromiso continuaremos en las próximas las 114 ikastolas que formamos Euskal Herriko Ikastola, porque nuestro sistema educativo todavía necesita de las ikastolas.
Fuente: Diario Berria (8 de noviembre de 2024)