Kilometroak, una vivencia maravillosa
2024-10-10
Finalizado el día y el año del Kilometroak, podemos decir que se han cumplido los objetivos marcados. Ahora nos toca seguir trabajando en los ejes que hemos estado trabajando durante todo el año y que hemos hecho propios: el euskera, la interculturalidad-diversidad y herrigintza. Gracias a todos l@s voluntari@s que trabajasteis para hacer de este día una vivencia inolvidable.
























Fue maravilloso ver trabajar a tanto equipo de voluntarios en el día grande. Hemos estado trabajando todo el año y hemos visto cómo nuestra comunidad ha ido creciendo, creciendo día a día. Cogimos por sorpresa el encargo de organizar el Kilometroak. Lo recibimos con satisfacción, pero también con un poco de vértigo.
Visto lo que ha dado de sí el día del Kilometroak, podemos decir claramente que ha merecido la pena el camino recorrido durante todo el año.
Cuando nos llegó el encargo de organizar el Kilometroak, decidimos aceptarlo. En ese momento teníamos que decidir cuáles iban a ser los ejes y tareas principales de todo el año y así organizamos una tertulia de café en la Ikastola para decidir cuáles iban a ser los ejes que íbamos a trabajar durante todo el año. Definimos entonces los tres ejes que hemos utilizado durante todo el año: euskera, interculturalidad-diversidad y paisanaje.
Se habló mucho, además, de otra cuestión que no se concretó en los ejes: el fortalecimiento de la comunidad. Nos encontraríamos entonces unas 30 personas en aquella tertulia de café. Desde entonces hasta hoy, los voluntarios han ido sumando y sumando, hasta conseguir un grupo de voluntarios de más de mil personas para la gran fiesta de hoy.
De hecho, tras la tertulia se crearon comisiones de trabajo, de ellas subcomisiones, y de ellas grupos de trabajo… Así, nuestra comunidad ha ido despertando poco a poco. Hoja a hoja, todos diferentes y todos necesarios. Todos somos nosotros diciéndonos. Hoy hemos dejado al descubierto todos los colores del eguzkilore.
Hemos vivido nervios y alegría estos últimos días, porque organizar una fiesta así no es baladí. En el camino también nos han surgido problemas, cómo no; pero nos han servido para ver que tenemos una comunidad fuerte y rica para superarlos. Estamos muy contentos con lo que hemos conseguido juntos.
Algunos datos nos dejaron el día del kilómetro:
- Acudió numeroso público. Especialmente, las familias, pero también los jóvenes.
El servicio público de viajes fue ampliamente utilizado. Continuamente han circulado autobuses públicos de ida y vuelta. - El ambiente fue majo y distendido. Tal y como pedíamos, los participantes llegados a Azpeitia han disfrutado con libertad y respeto.
- El euskera se escuchó fluido y vivo. Eso es bastante común en nuestro país, pero nos da mucha alegría escuchar varios dialectos: el labortano, el vizcaíno, el lenguaje del Goierri o Tolosaldea, el navarro y muchos otros…
- La mayor parte de la comida se acabó.
- El comedor estuvo lleno todo el tiempo que estaba abierto y la gente salió contenta.
- Conseguimos mantener limpios los alrededores.
- En general, no hubo incidencias.Tampoco se recogieron incidencias en los puntos morados. Hemos tratado de vigilar especialmente este área, por eso durante todo el día se han registrado puntos morados en los tres puntos principales y desde la megafonía se escuchó una y otra vez el mensaje de que no vamos a tolerar ningún ataque.
- El pase rápido tuvo buena acogida. Los usuarios agradecen esta oportunidad.
Las zonas tranquilas fueron aprovechadas por gente de diferentes edades y sus responsables han hecho una valoración muy positiva del ambiente en estos lugares. - Se cumplió el objetivo principal. Se han cumplido las características que imponíamos a la fiesta celebrada a lo txiki.
Mirando hacia adelante
Y ahora nos toca seguir trabajando en los ejes en los que hemos estado trabajando durante todo el año y que nos hemos hecho propios. El euskera, la interculturalidad, la diversidad y el urbanismo. La asociación de ikastolas y la Ikastola de Azpeitia no desconocían estos ejes, pero tenemos que adaptarnos a la época actual y al mundo presente. Azpeitia y nuestra comarca también están cambiando, al igual que toda Euskal Herria. La globalización, la influencia de las pantallas y las migraciones y diferencias forzadas por el mundo perverso han cambiado la situación.
Es un gran reto, pero tenemos los medios para desarrollar nuestros valores ante este reto. La diversidad, el respeto como base y el euskera como puente. Ese es nuestro camino y seguiremos trabajando en ello a partir de mañana.
Como dijo Igor Aranbarri, el presidente de la ikastola, en el acto inaugural: “Nuestro deseo es seguir en el camino que hemos emprendido en el Kilometroak de este año. Queremos que el eguzkilore nos siga iluminando. Para que nuestros ejes – euskera, interculturalidad, diversidad y urbanismo- sigan en un movimiento continuo. Y para ello, nuestro próximo reto es crear las condiciones adecuadas para germinar la semilla que hemos sembrado durante todo este año”.