Los niños y la naturaleza, creciendo en el mismo ciclo
2025-11-13
El alumnado de HH5, coincidiendo con la celebración de Gau Beltza, ha recogido los frutos de todo un año de trabajo en la huerta. Recogida la cosecha, ha llegado la hora de dejar dormida la tierra con la intención de dar un respiro al invierno.





Siguiendo el ritmo del ciclo anual, los alumnos de HH5 han vivido una jornada especial recogiendo la cosecha de la huerta y preparando la tierra para el invierno. Esta actividad especial ha coincidido con la celebración de Gau Beltza, y de esta manera han combinado el ritmo de la naturaleza con los hábitos de la cultura vasca en una experiencia enriquecedora.
El cuidado de la huerta ha creado durante todo el curso una estrecha relación con la naturaleza entre los niños: sembrar semillas, regar y cuidar las plantas, y finalmente, han celebrado juntos la cosecha recogida. Todo el proceso les ha permitido comprender el ciclo natural de la vida y trabajar el respeto al medio ambiente de forma práctica y cercana.
Uno de los objetivos principales del proyecto ha sido que l@s alumn@s tengan una relación directa con la naturaleza y, al mismo tiempo, conozcan las costumbres y viejos ritos de la cultura vasca. Así, a través de las labores de la huerta, no sólo viven en primera persona el cambio de temporada, sino también el saber tradicional de nuestro pueblo.
De cara al invierno, l@s alumn@s han decidido dejar descansar la tierra, como se hacía antiguamente en los caseríos. Han dejado la tierra en letargo, por tanto, en su preparación para el próximo ciclo. Además, siguiendo la costumbre, la víspera de Santa Águeda volverán de nuevo a la huerta realizando el ritual de despertar la tierra con los palos. Así, cuando la naturaleza resucite, el alumnado también experimentará el ritmo de la vida y el simbolismo de la renovación.
Esta experiencia, por tanto, no sólo fomenta el cuidado de la huerta, sino que representa una profunda conexión entre el ciclo de la vida y las costumbres vascas. Cuidando la tierra y respetando el ritmo de la naturaleza, el alumnado aprende de las raíces de nuestra cultura y viven de forma lúdica y educativa el equilibrio entre tradición y medio ambiente.